La mayoría de nosotros conocemos los Derechos del Niño, concepto que es permanentemente recalcado por UNICEF y otras organizaciones de defensa de los Derechos Humanos. Con frecuencia vemos afiches, publicidades, textos, carteles e infinidad de gente pregonando por la defensa de estos derechos que, con sólo salir a la calle o a través de cualquier medio de comunicación, podemos darnos cuenta lo difícil que resulta hacerlos cumplir cada día.
Existen responsabilidades compartidas para lograr que los derechos del niño sean respetados: los Estados, ONG (Organizaciones No Gubernamentales), instituciones religiosas, escuelas, padres, docentes, educadores, políticos y toda la comunidad deben luchar día a día para alcanzar este objetivo. Aún así y por lo que se puede ver diariamente, pareciera que vamos más para atrás que hacia adelante...
Si existiendo tal bombardeo permanente de información vemos innumerables ejemplos de su incumplimiento, reflejados en niños desnutridos, maltratados física y psicológicamente, obligados a trabajar y hasta a ejercer la prostitución -entre otras actividades deleznables-, viviendo en condiciones de pobreza inimaginables y muchas veces sufriendo la guerra como parte rutinaria de su vida, debemos incrementar nuestra responsabilidad hacia una mayor difusión en particular, de los Derechos de la Madre y el Recién Nacido.
La desocupación, la miseria, el hambre, la marginalidad y la pobreza en todas sus formas, constituyen un caldo de cultivo que genera efectos perniciosos sobre toda la sociedad, afectando con mayor intensidad a los sectores más desprotegidos. Teniendo en cuenta que los niños son los más vulnerables y que dentro de este grupo es indudable que a menor edad mayor riesgo, tenemos la magna tarea de ser responsables de los más pequeños entre los más pequeños.
Mucho se escribe, se dice y se publica acerca de los derechos humanos; como defensores del Recién Nacido, también debemos conocer y hacer conocer sus derechos, para alcanzar el mismo nivel de concientización, lo que implica la participación y el esfuerzo de cada uno de nosotros desde nuestra propia situación particular. Sólo así lograremos alcanzar esta difícil y casi utópica meta.
Este pequeño espacio está dedicado a refrescar nuestras memorias, a defender y hacer conocer estas declaraciones a aquellos que las desconocen. Podemos y debemos cambiar la evolución de los hechos... pero con esfuerzo y sacrificio; nuestra responsabilidad no termina con la ejecución de rutinarios procedimientos en la asistencia de un paciente... |